Glándulas Megamamarias

Como defensor del porno gratuito, me parece que las camgirls son una estafa dentro de este maravilloso mundo de marranadas donde el amor se entrega a punta de bombeadas y sonidos guturales. ¿Por qué? Simple: cobran por sólo enseñar desde la comodidad de sus casas, en lugar de actuar y demostrar destreza con el falo. Dinero deshonesto, una vergüenza.

Sin embargo, de pronto aparecen joyas que ponen en duda tus principios, haciéndote creer que vale la pena pagar por amor lejano de webcam (aunque sólo sea por verlas bailar, como la de hoy).

Se hace llamar Katee Owen, y… ufffffftaquéchichototototototaswe.